Ten un fondo de emergencia antes de todo

La vida pasa y siempre va a pasar algo: una enfermedad, un daño, un imprevisto. Si no tienes un fondo de emergencia, cualquier cosa pequeña se vuelve una crisis grande. Tener este respaldo te da tranquilidad y evita que te endeudes por todo.

Por ejemplo, proponte ahorrar entre tres y seis meses de tus gastos básicos. No es para viajes ni gustos, es solo para emergencias reales. Guárdalo en un lugar seguro y fácil de acceder. Cuando lo tienes, tomas decisiones financieras con menos miedo.