Controla tus gastos antes de pensar en invertir

Invertir sin saber en qué se te va el dinero es como echar agua en un balde roto. Puedes ganar, invertir o recibir más ingresos, pero si no tienes control, todo se va a ir igual. Primero entiende tus gastos, luego piensa en crecer financieramente con más seguridad.

Por ejemplo, anota durante un mes todo lo que gastas, incluso lo pequeño. Al final verás fugas que no notabas como domicilios, antojos o suscripciones. Cuando corriges eso, el dinero empieza a rendir más y recién ahí invertir tiene sentido.